Por uncir una vela, se entiende el hecho de impregnarla con una serie de sustancias oleosas que deben ser esparcidas por la vela antes de proceder a su encendido.
La unción de las velas siempre se debe realizar en dos fases, de mitad hacia arriba y de mitad hacia abajo. Para la primera fase se mojan los dedos índice y pulgar de la mano derecha con unas gotas de aceite esencial y tomando la vela con la mano izquierda y sosteniéndola por la mitad, se procede a uncirla con el aceite de la mano derecha con movimiento ascendente y descendente de forma que quede uncida toda la mitad superior de la vela.
Para la segunda fase se procede de igual manera pero invirtiendo las manos, es decir se moja con aceite los dedos de la izquierda y con la derecha se sostiene la vela mientras que con la otra mano se unce el resto de la vela.
Para uncir las velas se puede utilizar preferentemente esencias naturales, de perfume o algún preparado mágico especial. De lo que se trata con la unción es de potenciar el poder que ya de por sí tiene la vela, incorporando una sustancia alternativa que durante la combustión provoque una fragancia determinada. En la antigüedad se acostumbraba uncir las velas con el aceite de mandrágora, esencia compuesta de sustancias resinosas y oleosas que ya se usaba en antorchas para rituales e incluso en ceremonias paganas.
Recuerda que debes usar materiales naturales de calidad para lograr excelentes resultados cuando quieras uncir una vela con intención específica.





































