Existen mujeres de malísima fama, que además son temidas por muchos hombres. Aunque para decir la verdad, al principio puede ser que, en sus fantasías, sueñen con encontrarse con alguna de ellas y tomar ventaja. Su sola mención hace que las mujeres susurren y pongan cara de espanto, y algunos hombres sonrían de forma lasciva. Ninfómanas.
En la actualidad, no se habla de ninfomanía o de satiriasis, se le denomina adicción al sexo o hipersexualidad. Y la famosa palabra tiene su origen , como podría ser de otra manera, en la antigua Grecia, ya que su mitología nos habla de las ninfas, espíritus asociados a los bosques,ríos, lagos, que permanecían siempre vírgenes, a pesar de que frecuentemente eran perseguidas (y alcanzadas) por los sátiros, seguidores del dios Baco, que son lo mas parecido a Charlie Sheen , solo que con la parte inferior con patas de cabra.
Esta supuesta hipersexualidad ha sido objeto de estudios médicos desde que algún asustado varòn notò que determinadas mujeres se comportan como hombres, esto es, teniendo más relaciones sexuales de las que se supone que son “normales”. Aunque en esto de normalidad, todo depende…
Así, surgió la denominación “furor uterino”, por supuesto, según como lo veían los doctores en turno, ya que consideraban que las mujeres poseían una menor fuerza de voluntad , moral y no dudemos que hasta inteligencia, que ellos, los hombres que no veían nada de malo en ser sexualmente activos. Se empeñaron en “curar” el susodicho furor con inventos cuasidemoníacos, como brebajes de hierbas, e incluso la extirpación de los ovarios. De estos experimentos, surgió el primer vibrador a vapor, vamos, que hablamos del siglo XIX, como un aparato terapeútico para curar la “histeria”.
El siglo XX, con su liberación femenina, hizo poco o casi nada para desaparecer la etiqueta de ninfómana, sobre todo en los locos años de revolución sexual, la industria del porno hizo su agosto haciéndole creer a Occidente que la adicción sexual es algo normal…
Antes que nada, vamos a diferenciar entre una adicta al sexo y una mujer promiscua. La mujer promiscua busca el placer por el placer mismo, y no le importa mucho quien se lo proporcione. No necesita sexo a cada rato, pero cuando lo tiene no siente culpa alguna. Puede tener varias parejas sexuales al mismo tiempo , pero eso no significa que no pueda sentir afecto o amor por uno o varios de ellos. Se trata de una mujer normal que se sale de las normas convencionales…pero no le importa en absoluto.
Una mujer adicta al sexo presenta varios de los siguientes síntomas:
Fue violada en la niñez, o reprimida drásticamente, educada en un entorno rìgido o severo.
Puede presentar un trastorno bipolar, correspondiendo su hipersexualidad a la fase de manìa.
Tambièn puede presentar una personalidad sociopática.
Es posible que tenga una lesión en la región límbica del encéfalo (cuando se trata de algo orgánico y no psicológico). También pueden entrar algunos tumores que alteran el funcionamiento del cerebro, e incluso accidentes angioencefálicos. La causa puede ser incluso neurológica.
El consumo de drogas como anfetaminas, opiáceos o andrógenos pueden exagerar el apetito sexual.
Este apetito las obliga a buscar relaciones sexuales frecuentes, consumo de pornografía y masturbación compulsiva.
Sin embargo, en el mismo acto sexual existe insatisfacción: la realidad es que no se alcanza el orgasmo, o este no es satisfactorio (el estado de excitación persiste), por lo que se busca otro orgasmo.
Además , durante o después del acto se experimenta malestar y culpa, sin embargo, se busca alivio con màs sexo.
Existen síntomas neuróticos: inquietud, concentración alterada o inconformidad con la vida.
La hipersexualidad se debe de tratar como cualquier otra adicción: primero hay que reconocer que existe un problema. Como la adicciòn al juego (ludopatía) o el alcoholismo, se trata de algo muy serio que puede traer graves consecuencias,entre muchas otras enfermedades venéreas , embarazos no deseados, pérdida del control sobre la propia vida. Se requiere ayuda externa, ya sea a través de grupos de ayuda o terapia individual, en la modalidad que se considere más adecuada, sin descartarse la ayuda de la medicina tradicional o alterna.
Dicen las malas lenguas que algunas famosas mujeres del pasado han sido ninfómanas, siendo las más conocidas Mesalina, la emperatriz Catalina la Grande ,Vivian Leigh, Gala Dalì, Paulina Bonaparte, Anaìs Nin,Lindsay Lohan.
Es importante recalcar que una mujer adicta al sexo busca principalmente afecto, pero lo hace de una forma poco eficaz , y que merece un trato digno y humano, sin aprovecharse de sus debilidades, ayudarla a encontrar la salida a sus problema es la mejor forma de demostrar que nos preocupamos por ella.
Srita. Felina









